Historias en movimiento: Luciano Dagnoni

Semillas Mónica es uno de los negocios más prósperos en la agricultura de nuestro país… Un emprendimiento que nació en Brasil hace más de cuatro décadas y desde hace 23 años está en Santa Cruz de la Sierra. Su fundador fue Sergio Marchett, a quien se lo puede considerar un ‘nuevo explorador que empezó labrando la tierra en Mato Grosso y luego llegó al oriente boliviano con proyectos de cereales (soya, sorgo, maíz, girasol), además de acopio y exportación de materia primas. Desde entonces, el trabajo duro marcó el éxito de esta empresa familiar.

“Don Sergio siempre fue visionario, él vio a Bolivia como un país de mucho futuro, de muchas oportunidades; por eso, Semillas Mónica se inició en Brasil, pero aquí está nuestro principal punto de acción, nuestros grandes negocios”, cuenta Luciano Dagnoni, supervisor de compras de Semillas Mónica. Amable y sin perder ese acento de ‘portuñol’, Dagnoni nos conduce por los secretos de Semillas Mónica, una empresa que conoce desde hace 16 años y que hoy ilustra nuestra sección “Historias en movimiento”.

Innovación & Movimiento (I&M): ¿Cómo hizo semillas Mónica para echar raíces en Bolivia?

Luciano Dagnoni (LD): Nuestro objetivo siempre fue quedarnos y trabajar por Bolivia, este lugar nos acogió, nos dio oportunidades.

I&M: El trabajo del campo es duro…

LD: Y por eso nosotros siempre estamos intentando correr por delante. Para eso, usamos buenas máquinas, entrenamos a los trabajadores, buscamos constantemente la innovación en el mercado y usamos siempre la mejor tecnología.

La agricultura exige un constante estudio para mejorar, es muy sacrificada, es de harto trabajo… La gente a veces pone todo su esfuerzo, pero viene la lluvia, la sequía o falta un repuesto, pero aún así se consigue salir adelante.

Para mí, los agricultores que superan las adversidades son unos vencedores por naturaleza. Hay que valorarlos, porque son la base de un país, son la fuente alimenticia, son una fuente de vida.

I&M: ¿Estamos a la par de las grandes ligas de la agricultura?

LD: Hoy Bolivia está a la par de Brasil, de Argentina… No perdemos; estamos iguales en tecnología, tenemos las mismas oportunidades, tenemos todo lo que tienen los llamados países emergentes en la agricultura.

I&M: ¿Qué le favoreció a Bolivia?

LD: El propio agricultor buscó mejorar el campo… Se tuvo más apertura al mundo y todos, desde el más pequeño hasta el más grande, iniciaron naturalmente este proceso. También la tecnología vino con empresas como Finilager, que ayudaron a mejorar. La competencia entre compañías ayudó mucho y los favorecidos fuimos los agricultores porque se abrieron puertas; las autoridades también aportaron. Entonces, ha sido un conjunto de variables que ayudaron a que hoy la agricultura coseche mejores frutos, pese a las dificultades.

I&M: ¿Cuál cree que ha sido el principal aporte de semillas Mónica a la agricultura boliviana?

LD: La unión de muchas cosas: de trabajo, de tecnología, de amistad. Ambos nos unimos para mejorar y si la agricultura mejora, mejora el país; sin duda, la voluntad de los agricultores nos está preparando el futuro. Don Sergio ha sido muy visionario en este punto…

I&M: ¿Cuáles son los principios de Marchetti que se mantienen firmes hasta el día de hoy?

LD: Dejó la voluntad de trabajar, el amor por la tierra y la organización. El nombre de don Sergio es trabajo, él siempre trabajó para mejorar el país, su gente, sus empresas, sus funcionarios… A él le gustó que todos anden bien. Nos enseñó que lo que hace crecer a Semillas Mónica son sus trabajadores. Pero tienes que trabajar contento. Destaco de él ese lado humano que existe en la empresa y que hace que empleados, incluso más antiguos que yo, sigamos en Semillas Mónica.

Trabajamos en el norte y en el este de Santa Cruz. Nuestro rubro siempre fue la agricultura. Nuestro gran cultivo es la soya, somos productores de semillas. Producimos para nosotros y una parte la comercializamos