NEGOCIO REDONDO PERO CON RIESGO

NEGOCIO REDONDO PERO CON RIESGO

COCECHANDOEXITOS2Cuando Willy Reimer recuerda el año pasado se dibuja una sonrisa en su rostro y dice sin titubear: “¡Santa Cruz es el paraíso!”.  “Se puede producir de todo. La tierra siempre es buena, se cosecha muy bien y se puede recuperar, a veces, hasta un 200% más de lo que se invierte”. Coincide con él Ana Marisol Ponce Delgado, quien dejó su natal Cochabamba hace ocho años para buscar mejores días para su familia. Empezó dedicándose a la ganadería, pero después descubrió que un mejor negocio era sembrar soya y maíz. Ahora siembra, cosecha y vende soya a una aceitera y comercializa el maíz que produce a Emapa (Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos).
“Cuando uno se dedica a esto no tiene horario trabajas día y noche por que hay muchos detalles que cuidar. Además, debes estar consciente de que hay factores que juegan en contra del productor, como el clima o los precios internacionales”, advierte Raúl Peñaranda, que se dedica a este oficio hace casi 23 años guiado por el ejemplo de su padre y este a su vez por el trabajo de “los menonos”. Su familia tiene actualmente más de 1.000 hectáreas repartidas en la comunidad San Andrés.
Reimer, que lleva más de 20 años trabajando en la producción agrícola en Santa Cruz, muchas veces ha empezado sus campañas con cero centavos de capital y sin tierra para trabajar. “Es que Santa Cruz es un paraíso…”, insiste nuevamente. El año pasado alquiló 600 hectáreas y buscó créditos financieros en distintas entidades, con lo que cubrió no solo el alquiler de la tierra, sino también de toda la producción.
Saque cuentas, cada hectárea significa entre 300 a 350 dólares de inversión contando la semilla (por ejemplo, soya), su tratamiento y todo lo que implica la siembra y cosecha.
“A pesar de que tengo experiencia, no sé muchas cosas y siempre necesito que me colaboren profesionales. Por suerte en este rubro hay ingenieros dispuestos a aconsejarte qué tipos de
productos usar, cuándo y en qué momento aplicarlos”, dice este menonita, refiriéndose a los especialistas de las empresas comercializadoras de insumos agrícolas.
Pero no es que todo sea ganancia en el “paraíso cruceño”, no siempre los números suelen ser tan alentadores. Peñaranda recuerda que el 2003 y 2004 el clima les jugó una mala pasada y tuvieron que enfrentar grandes pérdidas. Y es que la actividad agrícola siempre está sujeta a los cambios climáticos
y un año de sequía o de mucha lluvia también puede afectar, al igual que los precios internacionales que rigen en la bolsa de Chicago.
Reimer cuenta que en estos más de 20 años de trabajo solo tres o cuatro años empató o perdió su inversión. No obstante, los años “buenos” siempre alientan al productor a seguir trabajando en la producción agrícola, ya que las ganancias pueden ir entre un 20 hasta un 200 % más de lo invertido.

 

 

 

 

 La mayor producción agrícola se encuentra en santa cruz

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